San Valentín en Bélgica

Autor/a Laura Picurelli | Categoria: Viajes | Publicado el 2 de Febrero | 0 comentarios

Un destino genial para visitar con tu pareja es, sin lugar a dudas, Bélgica. Un increíble país que si no os embruja por el encanto de sus fachadas, lo hará por el sabor de sus chocolates.

 

Si sólo disponéis de un fin de semana os recomiendo instalaros en Bruselas y acercaros un día a ver Brujas y Gante. ¡Merece la pena hacerlo!

 

Bruselas

 

Es su capital, una ciudad con aroma a gofre que se puede visitar a pie sin dedicarle más que un día. Mi lugar preferido es la Grand Place. ¡Increíble! Y si además os dejáis caer allí la noche de San Valentin, podéis encontraros cosas tan sorprendentes como decenas de parejas formando un corazón gigante de velas e incluso uniros a ellos y poner vuestra propia vela. ¡Muy bonito!

 

Grand Place

 

Pero lo más turístico de la ciudad, curiosamente, es el Manneken pis, una escultura de bronce de un niño haciendo pipí en una fuente ¡No os la podéis perder!  (muy romántico ;-)) Y, aunque no lo anuncian, preguntad por Jeanneke pis (la versión femenina). 

 

Manneken pis

 

Además, puesto que Bélgica es un país frío, cuando oscurece, no se me ocurre mejor manera de entrar en calor que ir a catar cervezas, ni un sitio mejor para hacerlo que Delirium (justo frente a la niña haciendo pipí).

 

En cuanto a la gastronomía, Bruselas es muy caro, pero si tenéis presupuesto y queréis daros un capricho, probad los mejillones. Los sirven en cubos con diferentes salsas. ¡Están riquísimos!

 

También os  recomiendo comeros un gofre y por supuesto entrar en  alguna chocolatería. En la mayoría  dan la opción de comprar bombones sueltos de infinidad de sabores. ¡Un placer para los sentidos!

 

 

 

 

Gante

 

Nosotros fuimos allí sin ninguna expectativa y acabó gustándonos más que nada. Así que sin querer influir diré que me sorprendió muy gratamente.

 

Es una pequeña ciudad universitaria, con mucha vida y preciosas iglesias, donde predominan las casa bajas con el tejado característico de escalera y por donde apenas se ven coches (todo bicicletas).

 

Gante

 

Pasear por el centro hasta caer rendidos, y cuando el hambre apriete, acercaros a cualquier puestecito a probar unas “narices de Gante”. ¡Es un dulce delicioso! 

 

Aunque si lo que deseáis es sentaros en una mesa y pegaros un verdadero atracón, id sin pensarlo al restaurante Amadeus. Básicamente ofrece costillares. Pero oye, qué costillares y a qué precio. ¡Muy bueno!

 

Narices de Gante

Narices de Gante

 

Y si aún no os habéis saciado de la cerveza, tenéis que visitar la “Dulle Griet”, una cervecería con más de 250 tipos de cervezas, situada en pleno centro.

Allí lo que se lleva es pedir una Kwak (cerveza de 1,2 litros). Y para asegurarse de que os la termináis, los camareros os cogen una prenda (que suele ser el zapato) y lo suben a una red a la que no tendréis acceso hasta que la hayáis bebido

 

¿Os atrevéis con el reto?

 

Dulle Griet

 

Brujas

 

Donde reside el encanto de esta ciudad es en su casco antiguo. Declarado Patrimonio de la Humanidad, entre otras cosas, porque mantiene parte de la arquitectura medieval. 

 

Además, la ciudad cuenta con infinidad de canales, por lo que dar un paseo en barca es un must.

 

Canales de Brujas

 

Nosotros, puesto que el tiempo no acompañaba decidimos visitar un museo llamado “Historium” que estaba en la misma plaza central de la ciudad, “Grote Markt”.

 

Y lo cierto es que, aunque entramos sin mucho más interés que el de refugiarnos del frío, nos llevamos una grata sorpresa, puesto que el ingenio con el que ha sido realizado, te transporta de lleno a la Brujas de la Edad Media. ¡Sorprendente!

 

 

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