La verdad sobre los tampones vaginales

Autor/a Cristina Muñoz | Categoria: Salud | Publicado el 15 de Julio | 0 comentarios

Muchas de nosotras tenemos la incertidumbre de si es verdad aquella leyenda urbana sobre los tampones que en su momento sonó pero que nadie se molestó en explicarnos.

 

Pues nosotros hemos investigado para quitarnos esa duda y ¡diremos la verdad sobre todas esas habladurías!

 

La leyenda urbana

 

Las empresas fabricantes de tampones les ponen algún componente químico para que sangremos más y consumamos más, y ese producto químico provoca cáncer de útero”, “Los tampones crean infecciones”, “El tampón se puede perder en tu vagina”, “Con el tampón pierdes la virginidad” y un largo etcétera sobre leyendas que envuelven al famoso tampón pero que estas cuatro son las dudas más comunes y nos ha hecho pensar en la necesidad de informar a nuestras lectoras y tranquilizarlas.

 

Tampones

 

Nuestra máxima preocupación, normalmente, es si realmente el tampón es cancerígeno, y la respuesta es NO. Sí que es verdad que los tampones así como las gasas desechables para bebé tienen un componente químico llamado dioxina, que es el resultado de la combustión del cloro, y se utiliza para el blanqueamiento del algodón que de esta forma creará una sensación de limpio y puro.

 

En este aspecto sí que tenemos que decir que es puro márquetin el porqué utilizan este producto, pero no debemos preocuparnos porque es tan mínima la cantidad utilizada que no afecta a nuestro útero.

 

Respecto a si un tampón te puede robar tu virginidad, la respuesta también es NO. ¡Chicas, se necesita algo más grande para perder la virginidad!

 

El himen es una membrana que está justo en la entrada de la vagina y es totalmente elástica ¡tanto que un pene puede que ni lo rompa! Así que tranquilas un tampón no se llevará vuestra virginidad.

 

Zona genital femenina

 

Un tampón no se puede perder en nuestro cuerpo, por diversos motivos: el aparato reproductor no está conectado con ningún otro aparato de nuestro cuerpo, es totalmente independiente. Y si el tampón se metiera entero, cuerdecita incluida, dentro de nuestra vagina, no pasaría de ahí, básicamente porque existe el cuello uterino que es como la frontera entre la vagina y el útero, ¡algo más grande que una cabeza de alfiler no puede pasar, así como así, por el cuello uterino!

 

Por lo tanto, sí un tampón se os cuela ¡Tranquilidad y buenos alimentos! Tenéis dos opciones: pedir a vuestra pareja o familiar que os saque el cordoncito que hay en el extremo para poder extraerlo después vosotras mismas ¡¡¡así no pasareis vergüenza!!! O bien, dirigiros a vuestro Centro de Atención Primaria y que os lo extraigan ellos.

 

Sí esta segunda opción os parece peor que la primera, pensad cuantísimas chicas han ido antes que vosotras con el mismo problema, ¡No seréis ni las primeras, ni las últimas! Así que valorad aquello que menos vergüenza os de y hacedlo rápido, porque eso ahí no puede estar mucho tiempo.

 

Se recomienda cambiar un tampón cada 4 a 6 horas ya que más tiempo eso es un cultivo de bacterias importante, que es lo que provocará una futura infección. Por lo tanto, no es en si el tampón el que provoca la infección sino la larga utilización de uno mismo.

 

Os recomendamos…

 

  • Lavaros las manos antes de quitaros o poneros un tampón ya que tendrás contacto directo con la entrada de tu vagina y las bacterias de tus manos también puede ser un motivo de infección.

     
  • No pases nunca una noche entera con tampones, deja respirar a tu vagina. Para dormir mejor utiliza una compresa. Sí te ves en la necesidad de tener que dormir con uno puesto sigue las recomendaciones horarias comentadas anteriormente, de 4 a 6 horas como máximo, así evitaras tener problemas posteriores.

     
  • No utilices un tampón para otro flujo vaginal, únicamente para el flujo menstrual. Para el flujo vaginal utiliza mejor un salva-slip, teniendo en cuenta también el cambiarte con frecuencia ya que unas de las funciones del flujo vaginal es limpiar la vagina de posibles bacterias.

     
  • Las duchas vaginales perjudican más que benefician, ¡así que evítalas!  Ya que sí que eliminas toda la sangre o flujos vaginales excesivos pero también elimina la flora vaginal que es la que lucha contra infecciones, por lo tanto, lávate la vulva con jabones específicos con un P.H neutro que respete tu flora vaginal pero nunca te laves dentro de ella ya que tu protección natural desaparecerá y tendrás muchos puntos de padecer la peor de las infecciones… la candidiasis.




Escribe tu comentario

Cualquier comentario que envies será moderado.
Utiliza ortografía correcta y se amable si quieres que los demás lo sean contigo.

Toda la información enviada será utilizada únicamente para procesar el comentario y responderlo si fuera el caso. Gracias por participar.