El embarazo es contagioso

Autor/a Cristina Muñoz | Categoria: Curiosidades | Publicado el 7 de Diciembre | 0 comentarios

Nos ha pasado o habéis visto bien de cerca, que en el grupo de amigos de toda la vida una de las parejas se quedan embarazados y ¿después van todos en cadena? Uno detrás de otro… y al final los niños del grupo se llevan poco tiempo entre ellos y hacen soportable los juegos y gritos de sábados por la tarde mientras ellas hablan con un café en la mano y ellos juegan a la consola dando saltos en el sofá.

 

Embarazada con amigas

 

Pues este curioso efecto en cadena ha llamado la atención del IFB (Instituto Estatal de Investigación Familiar de la Universidad de Bamberg, en Alemania), que ha decidido estudiarlo.

 

El estudio se ha realizado en 42.000 mujeres de 7.600 empresas diferentes y se dieron cuenta que en el año posterior al embarazo de una trabajadora se duplica la posibilidad de que sus compañeras también se queden embarazadas, sobre todo si tienen edades similares.

 

 

Promoción Prénatal

 

 

¿Cómo es posible?

 

El estudio comenta que el hecho de tomar la decisión de tener un bebé, ¡siempre que no venga por sorpresa, claro!, se toma en medio de un mar de incertidumbres y miedos.

 

Entonces las experiencias de la gente que hay alrededor, tanto en el trabajo como en el grupo de amigos, toma un gran peso a la hora de tomar esta gran decisión, ya que esta decisión cambiará nuestras vidas.

 

El estar en contacto con la embarazada y con su bebé incrementa el deseo de ser mamá,  la autoconfianza de poder hacerlo bien también se ve muy incrementado y las posibilidades van aumentando por momentos haciendo que la pareja deje la ventana abierta más de una noche ¡para que la cigüeña entre sin problemas!

 

Mujer embarazada y contenta mirando ecografía

 

Actualmente este efecto contagio, o mejor especificado, la presión por grupo, se ve disminuido por las condiciones económicas en las que estamos. Es decir, que sí es correcto que el embarazo despierta en otras mujeres el deseo de ser madre, pero este mismo deseo se ve frenado por las condiciones sociales, ya que un paquete de pañales o un tarro de leche ¡no son cosas que se compren con el cambio que te han dado en la panadería! A más a más, la incertidumbre y la inestabilidad laboral fomentan el miedo de poder hacer crecer a nuestra familia con éxito.

 

A pesar de estos miedos e inestabilidades no podemos negar que el instinto maternal y paternal se ve fomentado cuando vemos a gente a nuestro alrededor que están embarazados y disfrutan con ello, viendo en un futuro la dulzura de su bebé. Pero hay cosas que pesan más que otras y el hecho de no tener euros en nuestro banco frena este instinto de reproducción ancestral.

 

Así que nada… si aún no ha llegado el momento de hacer llegar a vuestro retoño, ¡hagamos muchos intentos con pocos resultados! Eso sí… ¡recordad cerrar la ventana!

 

 

 

 


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